Puntadas con el hilo de las palabras que flotan ajenas a los tiempos y espacios del mundo, aunque incrustadas en cada minuto y en cada lugar que haya habitado el ser humano. Palabras dispuestas a reinventarle al hombre sus andares terrenales para conducirlo a los caminos que transita el espíritu. Palabras mágicas que siempre consiguen crear nuevos senderos, tan reales como los que nos gastan cada día los zapatos. Palabras brujas capaces de repartir conjuros.