En una ciudad ficticia del norte de Europa y durante la segunda mitad del siglo diecinueve, Uriel, un joven de alto poder adquisitivo y repugnado ante las graves desigualdades sociales de su tiempo, decide establecer sus propios criterios sobre la justicia y el amor y, ante todo, actuar al respecto. La omnipotencia que le otorga haber vivido una peculiar infancia le indujo a creer que el mundo entero se equivoca y que es él quien debe enmendar las cosas en la medida de sus posibilidades. Por eso, asesina de una manera ritualista a aquellas personas que –bien movido por la lástima o por la justicia– considera que no deben seguir perteneciendo a este mundo. Mientras tanto descubre horrorizado la hipocresía que envuelve a la «intachable» sociedad que le rodea. Asimismo, el amor y la pureza se le presentan en su vida haciéndole dudar del verdadero significado de éstos y del sacrificio que supone la lealtad consigo mismo. Ya en su senectud, Uriel sufre angustiosas pesadillas que describe al amanecer antes de que se las lleve el olvido. Claudio, su mejor amigo y antagonista, las reúne y comenta dando definitivamente forma a la atormentada y compleja mente del protagonista.