La nevera vacía pone voz a quienes no son escuchados. Desde los ojos de Nane vemos un mundo hostil, donde debe crecer antes de tiempo y donde la pobreza infantil influye en su forma de ver el mundo. Esta historia nos recuerda que la pobreza atraviesa también a los más vulnerables de nuestros hogares, que sus ojos también miran el mundo y que sus manos recogen cicatrices.