Estas hojas al viento no se puede saber qué ojos la verán y en qué vericuetos del alma pueden caer, para dejar en ella el claroscuro que, en cada poema, el caleidoscopio de la vida gira y el prisma es otro; azul radiante pero también negro bordado de lentejuelas, pues la metáfora nunca miente, siempre es dorada o plateada... Luz.