Quizás se sorprenda el lector al encontrarse mediado el año 2017 con un texto que rescata las conclusiones de una comisión parlamentaria, la Comisión Mixta No Permanente para el Estudio del Cambio Climático, que resultaron aprobadas en la última sesión celebrada por la misma un ya lejano martes 20 de septiembre de 2011. La razón es bien sencilla; desgraciadamente la acción política contra el cambio climático en nuestro país se quedó varada en aquella fecha, y casi nada se ha hecho desde entonces por desencallarla, si acaso lo que puede constatarse es un notable retroceso.
La calidad y la pertinencia del informe evacuado por la Comisión Mixta quedaron plenamente ratificadas en París cuatro años después, en tanto que sus conclusiones pueden reconocerse íntegramente en el primer acuerdo universal para luchar contra el cambio climático en la vigesimoprimera Conferencia de las Partes (COP 21). Es más, su recomendación omnicomprensiva de elaborar una Ley Estatal de Cambio Climático no hacía sino responder a una tendencia mundial que se demuestra imparable.
Precisamente por eso, se revelan ahora tan oportunas como necesarias todas las iniciativas de orden social y político que confluyan en la dirección de sumar voluntades y agitar conciencias ante el mayor reto que nunca antes haya tenido que abordar la Humanidad. Nos va la vida en ello, y esta publicación del profesor Segura Clavell así nos lo pone de manifiesto.